viernes, 27 de enero de 2012

Reflexiones tras el debate de periodistas sobre cómo hablar de África. Presentación del libro "Si hablas de nosotros..."

13-12-11
No se habla de África en los medios de comunicación y lo poco que se habla, está basado sobre clichés rancios y descontextualizados, negativos y perjudiciales para los africanos.

Los periodistas africanos recomiendan que se acuda a las fuentes originales, es decir, para hablar de África ¿quién mejor que los africanos?

No podría estar más de acuerdo. Para informarme e informar sobre el continente africano, llevo muchos años acudiendo a medios, periodistas y comunicadores africanos (y no las de las grandes agencias internacionales), leyendo sus relatos (y no los de nuestras ONG y cooperantes) los análisis de sus expertos (y no los de los nuestros), sus opiniones sobre África y sobre occidente, sobre la vida, la realidad, la actualidad y el mundo.

Resulta que los africanos ¡piensan!, ¡actúan!, ¡tienen capacidad de comprensión y acción sobre sus propias vidas! ¡Oh! Y resulta que sí, queridos colegas Hortense Yawa, Zeïneb Toumi y Jean Arsene Yao, leyendo el mundo a través de los informadores africanos, esta servidora siente que hablamos de un continente diferente… Nada que ver.


Perpetuar el estado de algunos estados: un crimen

No es la misma información la que dan los occidentales sobre África que la que dan los africanos sobre África, como no es la misma información la que dan los estadounidenses sobre España que la que damos los españoles. (Un compañero contó una anécdota del estereotipo toreros) Es así.

Pero yo añado, a pesar de que en EEUU sólo se hable de España si hay un torero de por medio, la información sobre España y cualquier país de lo que llamamos occidente, o mundo “desarrollado”, puede ser: no cierta del todo, banal, falsa o descontextualizada, pero no es perjudicial, no es una complicidad con un crimen, como ocurre con África, y supongo otras partes del mundo “no desarrollado”. Hablando de África como lo hacemos, no sólo estamos agrediendo la dignidad e imagen de personas que tienen exactamente los mismos derechos que nosotros, es que estamos contribuyendo a que este estado del mundo se perpetúe, a que las cosas sigan como están.

En la mayor parte de los países y comunidades de África, tal vez esto no tenga más importancia que la historia de los toreros y España, pero en aquellos de los 55 países que hay en este bendito continente, que sufren injusticia, crímenes y olvido, contribuir a que su situación se perpetúe, para mí, es equiparable a un crimen, una “complicidad con el crimen” de los medios y los periodistas.

Aquí, me veo en la obligación de recordar por qué siempre insisto en que en África hay 55 países y no 54. La Unión Africana tiene 54 miembros, incluido el más joven, Sudán del Sur, pero en esos 54 países está incluida la República Árabe Saharaui y no Marruecos. Marruecos abandonó el organismo continental (entonces OUA) en 1982, precisamente porque los demás países africanos reconocieron como estado a la RADS. Una simple suma: 54 + Marruecos = 55.

Me veo en la obligación de recordar esto porque precisamente el Sáhara Occidental (país que sospecho que excluyen los que dicen que África tiene 54 naciones) es uno de esos casos en los que considero que es un crimen no informar, informar mal, poco y de manera descontextualizada, porque se trata de un pueblo que lleva sufriendo un injusticia extrema tres décadas. Y en España ¡con mayor motivo!, ya que nuestro estado tiene mucha responsabilidad en dicha injusticia, moral y humanamente insostenible, pero olvidada, con la inestimable ayuda de los medios y los periodistas. Vean el blog de Ana Camacho.

Igual que el Sáhara Occidental, hablo de Guinea Ecuatorial, de Somalia, de los Grandes Lagos, de los pueblos que sufren a los tres presidentes probadamente genocidas, los sudaneses a Omar Al Bashir; los de los Grandes Lagos a Paul Kagame y los etíopes a Meles Zenawi.

¿Poco interés en África? peor para nosotros

Los demás pueblos y países, si no hablamos de ellos, peor para nosotros. Peor para nosotros, como periodistas si no hablamos de los indignados africanos (TEMAZO). Si existe sobre la faz de esta tierra algún pueblo con experiencia, tablas, maestría y tradición en revolucionarse y expresar su indignación a los cuatro vientos y de múltiples maneras, es alguno o la mayoría de los 3.000 que hay en África, que desde que se rebelaron contra la colonización no han parado. No lo dudemos. Peor para nosotros, como público, si nos perdemos algo que nos hubiera gustado.

Cierto es que los medios tienen dueños con intereses económicos, o gestores como gobiernos o partidos políticos con intereses políticos, que no admiten la inclusión de un tema que no tiene audiencia. Cierto. Pero escuchemos las críticas, porque son el mejor atajo para la evolución: tal vez lo que nos están diciendo los colegas africanos no es que hablemos de lo positivo que también existe en su continente, no sólo eso, lo que nos están pidiendo justamente es que cambiemos nuestro aburridísimo discurso sobre África. Tanto si hablamos de estereotipos, como si hablamos de lo positivo y de lo negativo también, aburrimos. Es hora de empezar a hablar de otra forma de África, como bien dijo la bloguera residente en Ghana, Fiona Leonard, en este artículo.

Cierto es que el público de la televisión, de la radio y de los periódicos “generalistas”, como se repitió muchas veces en el debate, no está interesado en África. Cierto. ¿Pero es que no vemos que el público en general no está interesado en nada que requiera más de medio segundo de esfuerzo mental por pensar, comprender, escuchar, reflexionar, o incluso que mueva a actuar, opinar o tomar decisiones? Sólo dan audiencia las chorradas, cuanto más banales más audiencia.

Food job no es lo mismo que trabajo de vocación

No dudes que si pretendes hablar de un tema serio, trascendente o que simplemente se salga de los márgenes de lo que los “importantes” han marcado como “actualidad”, el público general te va a dejar con la palabra en la boca. No lo dudes. Pero también es cierto que podemos empezar a diferenciar entre el food job, que llama mi amigo Jean Claude Nkubito, periodista ruandés, y el trabajo de vocación. El trabajo que te da de comer es el que te dejan sacar los mainstream media, los importantes, y el vocacional es el que tenemos la fortuna de poder desarrollar, desde que las nuevas tecnologías han evolucionado hasta brindarnos las posibilidades que hoy nos brindan los blogs, redes sociales, medios alternativos online…

El público interesado ¡es un buen montón! Nada significativo en el cómputo de las audiencias, pero muy significativo para lo que queremos alcanzar todos los periodistas inquietos sobre este tema: queremos cambiar esa mala imagen que tiene de África los españoles.

Qué tal si habláramos de aquello con lo que todos los seres humanos nos sentimos identificados…

Si no poseemos la estrategia eficaz, debatamos y reflexionemos más y más hasta lograrla. A veces las soluciones están delante de nuestras narices y son tan simples que las grandes intenciones las pasan por alto. Tal vez sea simplemente empezar a hablar sobre los diferentes pueblos africanos como lo haríamos de nuestro barrio, pueblo o ciudad, tocando los temas con los que las personas (léase público) nos sentimos inidentificadas. Tal vez no haga falta defender a nadie, ni analizar, ni explicar nada, sino fomentar esta empatía con otros seres humanos que tienen las mismas inquietudes, alegrías, problemas, virtudes, tonterías y preocupaciones que nosotros.

Y no, no creo que se pueda hablar de “África” en un debate sobre cómo hacer mejor nuestro trabajo de informar sobre el continente, como dijeron varios compañeros en el debate, porque África son, efectivamente, 55 países, 3.000 pueblos diferentes, con más de 1.300 lenguas/culturas diferentes. Precisamente no se puede hablar de esto como un todo porque, si hablamos del Sáhara Occidental y de cómo España tiene responsabilidad en este crimen contra la humanidad que es su situación, no es lo mismo que si hablamos de los indignados de Senegal, las películas de Nollywood, los humoristas de Malaui o el programa panafricano de Gran Hermano.

Y sí, si queremos explicar y analizar algo para los pocos de entre el público que están interesados por África, acudamos a los propios protagonistas. Leamos, preguntemos, escribamos y escuchemos a los etíopes de Ogaden, a los congoleños del este de la República Democrática del Congo o a los sudaneses del oeste y el sur del antiguo Sudán. Lo que tienen que explicarnos sobre los genocidas-presidentes que estamos permitiendo que nuestros gobiernos apoyen con nuestros impuestos no tiene desperdicio. Aunque no dé audiencia.

No es la primera vez, ni será la última, que participo o presencio un debate sobre este tema. Me apasiona, y si me entero de que se va a producir uno, allí estaré sin dudarlo. Siempre hay algo nuevo que aprender, algo diferente que concluir, algo que sirve para reflexionar y avanzar. El pasado día 13 se produjo un debate entre periodistas sobre cómo hablar sobre África, tras la presentación del cuaderno “Si hablas de nosotros…” de Casa África, en el que 11 periodistas africanos analizan los estereotipos y mala praxis de los medios occidentales cuando hablan sobre África.

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