sábado, 31 de mayo de 2014

Así fue Morir en los Grandes Lagos Madrid



El día 10 de mayo de 2014 celebramos en Madrid el evento Morir en los Grandes Lagos, junto con el movimiento Don't be blind this time, para denunciar la invisibilidad de los millones de muertos en la sub-región de los Grandes Lagos africanos, por intereses económicos que nos atañen a todos, como los minerales de sangre de nuestros aparatos tecnológicos, y la impunidad de los responsables.

En esta ocasión, también denunciamos la reforma fiscal del gobierno de España que quiere acabar con la justicia universal. Al hacerlo, acaba con una de las pocas vías de hacer justicia para las víctimas de la región africana, el auto de procesamiento del juez Andreu de la Audiencia Nacional española.

viernes, 9 de mayo de 2014

Si a la justicia, no a la impunidad (17 de 17)

Los poderosos intereses implicados en el conflicto de la República Democrática del Congo se han traducido en la invisibilidad del mismo, debido al paraguas de impunidad de los responsables. Esa impunidad está garantizado por las grandes potencias occidentales. 

A pesar del alto número de víctimas civiles, entre 6 y 8 millones de muertos, no se ha creado ningún tribunal internacional de justicia de la ONU para este fin, aunque diversos informes han ofrecido pruebas incontestables sobre las circunstancias y los autores de estos graves crímenes silenciados. 

El Tribunal Penal Internacional de La Haya no puede juzgar gran parte de estos crímenes porque su competencia es solo a partir del año 2002.

Cerrando una pequeña posibilidad que existía de que se hiciese justicia, el gobierno español ha cancelado las competencias de la Audiencia Nacional en Justicia Universal, impidiendo la continuación del Auto emitido por el magistrado Fernando Andreu, que trata de los crímenes en Rwanda y Congo desde 1990 al 2000, así como del asesinato de nueve españoles en la zona, testigos molestos de los crímenes. 

Como sociedad española, debemos exigir la continuidad del Auto de la Audiencia Nacional y/o la creación de un Tribunal Internacional independiente para los Grandes Lagos. 

Exijamos Justicia

Dejemos de estar ciegos ante este conflicto

Exijamos el reconocimiento de este genocidio del que no se habla

jueves, 8 de mayo de 2014

Firma para que dejen de proteger a los criminales y empiecen a proteger a las víctimas (16 de 17)

Esta es la 16 de 17 razones para acudir a la calle Montera con Gran Vía el sábado, 10 de mayo. 

El movimiento Don’t be blind this time ha lanzado una petición de firmas en change.org para pedir a la Unión Africana y a los gobiernos africanos que reconozcan el genocidio del pueblo de la República Democrática del Congo.
La petición se puede encontrar en inglés, francés y español en change.org.
Firma para exigir justicia para todos en la sub-región de los Grandes Lagos; para denunciar las torturas, violaciones, secuestros, masacres y desplazamientos forzados sistemáticos y planificados que sufren millones de personas en la región, un genocidio no reconocido por la comunidad internacional.
Firma contra la impunidad de los responsables de estos crímenes, porque nada llevará la paz y la justicia a las víctimas de este conflicto motivado por intereses geo-estratégicos y económicos como el terminar con la impunidad.

Acabemos con esta farsa, la guerra del Congo se puede terminar. Se conocen sus causas y muchos de sus responsables desde hace años. Las pruebas están ahí, solo hay que exigir a las autoridades correspondientes que lleven ante la justicia a los criminales, que dejen de proteger a los criminales y empiecen a proteger a las víctimas.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Informe Mapping e Informe Gersony, inventarios de crímenes y criminales (15 de 17)

Desde 1994, los partidarios de Kagame y él mismo siempre han venido presentando la invasión de Zaire-RDC por parte de las tropas del Frente Patriótico Ruandés (FPR) como resultado del legítimo deseo de perseguir sin descanso a los genocidas hutus (…). 
Esta excusa, que disidentes marginalizados consideran desde hace mucho una falacia, finalmente ha sido puesta públicamente en tela de juicio, e incluso ante el propio establishment, como resultado de la filtración publicada en la prensa del preinforme o borrador del Mapping Report, finalmente publicado el 1 de octubre de 2010.
“Ese preinforme no sólo establece un inventario de los abusos masivos cometidos durante 10 años en la RDC sino que atribuye la responsabilidad de los más graves precisamente al FPR. (…) 
El informe concluye que los ataques sistemáticos perpetrados por el FPR en Congo contra hutus de Ruanda, Congo y Burundi, son calificables de genocidio “si tuvieran que ser probados ante un tribunal competente”.
Pero no era la primera vez que se denunciaban en la ONU las operaciones genocidas de Kagamé en Ruanda y en la RDC. Mucho antes (…) la exposición de Robert Gersony ante la ONU, realizada en 1994 y cuya versión escrita se ha conservado, ya mencionaba «masacres sistemáticas durante largos periodos y persecuciones de poblaciones civiles hutus por parte del [FPR]» en el sur de Ruanda entre abril y agosto de 1994, así como «masacres indiscriminadas a gran escala, de hombres, mujeres y niños, incluyendo enfermos y viejos…»
En aquel informe, Gersony estimaba entre 5.000 y 10.000 el número de hutus exterminados mensualmente desde abril de 1994. «Resultaba que la gran mayoría de los hombres, mujeres y niños muertos en esas operaciones, eran asesinados únicamente porque la casualidad los hizo caer en manos del [FPR].»
Es importante subrayar que, en aquel entonces, los miembros de aquella comisión decidieron clasificar el testimonio y las pruebas que aportaba el informe Gersony como «Confidencial» y ordenaron «que estuviera accesible únicamente para los miembros de la Comisión», quienes se apresuraron por cierto a enterrar inmediatamente sus conclusiones –como lo prueba la carta del 11 de octubre de 1994 sobre el HCR, carta que el señor Francois Fouinat dirigió a la señora B. Molina-Abram de la Comisión de Expertos.”
(Extracto del artículo publicado en Red Voltaire: Paul Kagamé: «Our Kind of Guy». Por Edward S. Herman, David Peterson.)

lunes, 5 de mayo de 2014

Asesinado por ser crítico con las autoridades del FPR (13 de 17)

Isidro Uzcudun, de Guipuzcoa, era un religioso destinado en Ruanda desde 1931. Trabajaba en las parroquias de Kayensi y Mugina, Ruanda central. Fue asesinado el 10 de junio del 2000.

El testigo protegido TAP-038, aportó datos sobre el asesinato del Uzcudun y sus máximos responsables. Las autoridades de Ruanda abrieron una investigación sobre su asesinato, y concluyeron que había sido un asunto de delincuencia común, pero lo cierto es que el sacerdote fue ejecutado rápidamente con arma de fuego y su despacho parroquial no había sido objeto de registro por parte de los atacantes.

El testigo constató lo crítico que era públicamente Uzcudun con las autoridades del FPR/APR en los últimos años, antes de ser asesinado. En concreto fue el sargento Marcel Kalisa quien le apuntó y le disparó en la cara, según el testigo. 

“Ninguna información se ha recibido de las autoridades de Ruanda referente al procedimiento que se hubiera podido seguir para la determinación de los hechos que supusieron el asesinato de Isidro Uzcudun.”

domingo, 4 de mayo de 2014

"Nos tienen que sacar de aquí, hemos visto una barbaridad muy gorda" (12 de 17)

Mª Flors Sirera, de Lleida; Manuel Madrazo, de Sevilla, y Luis Valtueña, de Madrid, eran miembros de la organización Médicos del Mundo. Prestaban asistencia sanitaria en el campo de refugiados de Mugunga, en el este del Congo, que albergaba unos 250.000 refugiados hutu.

Manuel Madrazo, en conversación telefónica con su mujer a mediados de enero de 1997, le dijo a esta que tenían que sacarles de allí, “Porque habían visto una barbaridad muy gorda”.

“El día 16 de enero de 1997 se desplazan al dispensario sito en la localidad de Kabere, a fin de distribuir medicamentos, Llegan pocas horas después de que se produjera una masacre. Asisten a la población, atienden a los heridos. Mientras, una persona les indica que conoce un lugar donde se encuentran personas moribundas y múltiples cadáveres aún no retirados. Los cooperantes acompañan a dicha persona, quien les muestra lo que les había indicado más una fosa común con cientos de cadáveres de otra masacre ocurrida en 14 de enero.”

Su presencia en el lugar y su visión del resultados de las masacres no le fue ajeno al servicio de Inteligencia del FPR.

El 18 de enero de 1997 entre 8 y 12 militares manifestando pertenecer al APR/FPR, se personan en su casa. 

Los cooperantes fueron asesinados a tiros. Un compañero de nacionalidad estadounidense, Nitin Madhav, resulta gravemente herido, pero sobrevive al ataque.

“Las autoridades ruandesas no han contestado a la petición de información que este Juzgado realizó sobre la investigación que respecto a las circunstancias, naturaleza y posible autoría de estos hechos se hubiera realizado por las mismas.”

sábado, 3 de mayo de 2014

“Te dejo, tenemos visita… -¿Buena o mala?… -Parece que mala…” (11 de 17)

Servando Mayor, de Burgos; Julio Rodríguez, de Valladolid; Miguel Angel Isla, de Burgos, y Fernando de la Fuente, de Burgos, eran religiosos maristas españoles que formaban parte de la comunidad que había implantado el campo de refugiados de Nyamitangwe, cerca de Bukavu, en el este del Congo, que acogía a unos 30.000 refugiados ruandeses, sobre todo niños.

En junio de 1996, ACNUR decide suspender la ayuda alimenticia, para forzar a los refugiados a volver a Ruanda. Muchos huyen del campo, pero otros no pudieron huir por diversas circunstancias (menores, enfermos…) los padres, a pesar de saber que los militares del APR/FPR se acercaban, decidieron quedarse con estos refugiados. El día 31 de octubre, Servando Mayor se comunica con un primo por teléfono, le dice que están solos y que esperan un ataque de un momento a otro. En mitad de la conversación alguien irrumpe en el lugar, “Te dejo, tenemos visita… -¿Buena o mala?… -Parece que mala…”.


El 9 de noviembre de 1996, a unos 20 metros de su casa, se encontraron sus cuerpos en un pozo ciego de unos 12 metros de profundidad, “con signos de haber recibido torturas, impactos de bala y heridas profundas de machetazos”. (Pag. 24, 25 y 26 del auto).

viernes, 2 de mayo de 2014

El primero en advertir de la zairización del conflicto de Ruanda (10 de 17)

Joaquim Vallmajo i Sala, natural de Nava, Figueres, (Girona) era un misionero de África, Padre Blanco, destinado en Ruanda desde 1965, en la diócesis de Byumba, al norte de Ruanda. 

Vallmajo fue el primero en prever y advertir de la “Zairización del conflicto”, algo que según el auto de la Audiencia Nacional “era difícil de ver en esa momento”. Escribía cartas a Josep Mª Bonet Puigvert, de Amnistía Internacional Figueres denunciando las atrocidades de ambos bandos en la guerra de Ruanda. 

“Siendo las 14 h. y 40 m. del día martes, 26 de abril de 1994, militares del APR/FPR aprenden a JOAQUIM VALLMAJO en la localidad de Kageyo (Byumba). Nunca más ha sido visto ni su cuerpo recuperado.”

El testigo protegido TAP-043 ofreció testimonio, entre otros, sobre los hechos ocurridos en Byumba en abril de 1994. El FPR invitó a los desplazados de guerra a volver a sus localidades de origen, les dijo que serían recibidos por las nuevas autoridades del FPR/APR y reubicados. Volvieron con estas promesas unas 2.500 personas que fueron llevadas al estadio, todas ellas de etnia hutu. Tras retenerlos allí dos días sin comida, el FPR procedió, el día 23 de abril, a masacrarlos, primero con granadas, después con fusiles automáticos. Había hombres, mujeres y niños. El día 24 los militares del FPR cargaron varios camiones con los cuerpos, los llevaron al parque nacional de Akagera, y los incineraron en masa. 

El testigo 043 está convencido de que el padre Vallmajo y sus compañeros ruandeses, por vivir cerca del estadio pudieron escuchar la masacre. Dos días después, los sacerdotes desaparecieron. El testigo cree que fueron ejecutados ese mismo día 26 y sus cuerpos llevados al parque nacional Akagera e incinerados “de la misma forma que los cuerpos de las operaciones de esos mismos días en Byumba”.

El auto dice: “Hasta la fecha las autoridades rwandesas no han remitido contestación sobre las diligencias de investigación que se hubieran podido seguir para el descubrimiento de los autores de ese hecho”.